¿Quién es el dueño de Zelira?
Lucas Alegre tiene 23 años, nació en General San Martín y fundó una compañía de software que hoy está valuada en más de USD 8,5 millones. Desarrolla soluciones a gran escala para financieras, bancos y aseguradoras, ya pisa fuerte en Latinoamérica y su fundador asegura que en cinco años va a liderar el mercado financiero.

A una edad en la que muchos todavía están terminando la facultad, Lucas Alegre ya conduce una empresa de tecnología que trabaja con algunas de las organizaciones más exigentes del mundo de las finanzas. Nacido y criado en General San Martín, en el conurbano bonaerense, a los 23 años es el fundador y cara visible de Zelira, una compañía de ingeniería de software e inteligencia artificial.
La propuesta de Zelira es clara: construir sistemas que funcionen en operaciones reales, con miles de transacciones y procesos críticos detrás. Sus clientes son financieras, bancos y aseguradoras, un sector donde un error cuesta caro y donde la tecnología define quién crece y quién se queda atrás.
Del conurbano a la región
Lo que empezó como un proyecto chico hoy tiene una presencia fuerte en Latinoamérica. La empresa ofrece tres caminos según lo que necesita cada cliente: software desarrollado desde cero, soluciones híbridas que parten de una plataforma propia y productos listos para usar, ya probados en producción.
Detrás de ese trabajo hay un catálogo de productos que abarca automatización de procesos con IA, asistentes conectados a los datos de cada compañía, flujos de datos en tiempo real y plataformas pensadas para escalar. Nombres como Collect IQ, Solvenz o Veritas forman parte de un portafolio que ya supera la veintena de desarrollos.
Una valuación que supera los USD 8,5 millones
El crecimiento de Zelira ya se traduce en números. Hoy la compañía está valuada en más de 8,5 millones de dólares, una cifra poco habitual para una empresa tecnológica argentina fundada por alguien de su edad. El valor refleja la cartera de clientes que suma en el sector financiero, sus productos propios ya probados en producción y su capacidad de escalar a otros mercados sin rearmar la operación desde cero.
Para Alegre, la valuación es un punto de partida y no una meta. “Lo que importa es lo que viene”, sostiene, convencido de que el negocio recién empieza a mostrar su verdadero potencial.
La meta: ser el número uno
Lucas no esconde su ambición. Dice que el objetivo no es solo crecer, sino transformarse en la referencia tecnológica del sector financiero. Su apuesta es combinar ingeniería sólida con inteligencia artificial aplicada a problemas concretos: cobranzas, análisis de riesgo, atención al cliente y automatización de tareas que hoy siguen haciéndose a mano.
“En cinco años, Zelira va a ser líder del mercado financiero.”— Lucas Alegre, fundador de Zelira
La forma de trabajar también es parte de la marca: cuatro etapas (descubrimiento, arquitectura, construcción y operación) y entregas que el cliente puede ver y aprobar en cada paso. “Si algo no cierra, se corrige ahí y no tres meses después”, resume la filosofía de la empresa.
Con Latinoamérica como base y la mirada puesta en el resto del mundo, el joven de General San Martín juega su carta más fuerte: demostrar que desde Argentina se puede construir el software que mueve a las finanzas globales.